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¿Cómo explican los creacionistas a los dinosaurios?

¿Cómo explican los creacionistas a los dinosaurios?

Una de las cosas menos gratificantes que un científico o escritor científico puede intentar hacer es refutar los argumentos de los creacionistas y fundamentalistas. Esto no se debe a que sea difícil demoler el punto de vista creacionista, científicamente hablando. Es porque encontrarse con los anti-evolucionistas en sus propios términos puede hacer que parezca, para algunos lectores, como si hubiera dos lados lógicos en el argumento. Aun así, las formas en que los creacionistas encajan a los dinosaurios en su cosmovisión bíblica es un tema digno de discusión. Obtenga más información sobre algunos de los principales argumentos que los fundamentalistas usan para apoyar su posición, y descubra la visión científica contrastante en cada punto.

Los dinosaurios son miles, no millones, de años

El argumento creacionista: Según la interpretación más fundamentalista, el Libro del Génesis plantea un mundo que surgió hace poco más de cuatro mil años. Los creacionistas insisten en que los dinosaurios fueron creados ex nihilo, por Dios, junto con todos los demás animales. Desde este punto de vista, la evolución es solo una historia elaborada utilizada por los científicos para respaldar sus falsas afirmaciones de una Tierra antigua. Algunos creacionistas incluso insisten en que la evidencia fósil de los dinosaurios fue plantada por el mismo Gran Engañador, Satanás.

La refutación científica: Desde el punto de vista científico, las técnicas establecidas, como la datación por carbono radiactivo y el análisis sedimentario, demuestran de manera concluyente que los fósiles de dinosaurios fueron depositados en sedimentos geológicos de hace 65 millones a 230 millones de años. Los astrónomos y geólogos también han demostrado sin lugar a dudas que la Tierra se fusionó gradualmente de una nube de escombros que orbitaban el sol hace unos cuatro mil quinientos millones de años.

Todos los dinosaurios podrían haber encajado en el arca de Noé

El argumento creacionista: Según los fundamentalistas bíblicos, todos los animales que alguna vez existieron deben haber vivido en los últimos miles de años. Por lo tanto, todos esos animales deben haber sido conducidos, dos por dos, al Arca de Noé, incluidos los pares de Brachiosaurus, Pteranodon y Tyrannosaurus Rex. Ese debe haber sido un barco bastante grande, incluso si algunos creacionistas creen que Noah coleccionó dinosaurios bebés o sus huevos.

La refutación científica: Los escépticos señalan que, según la propia palabra de la Biblia, el Arca de Noé mide solo unos 450 pies de largo y 75 pies de ancho. Incluso con pequeños huevos o crías que representan los cientos de géneros de dinosaurios descubiertos hasta ahora, está claro que el Arca de Noé es un mito. Sin embargo, esto no es para tirar al bebé con el agua del baño. Puede haber habido una gran inundación natural en el Medio Oriente durante los tiempos bíblicos que inspiró la leyenda de Noé.

Los dinosaurios fueron exterminados por la inundación

El argumento creacionista: Los creacionistas sostienen que los dinosaurios que no llegaron al Arca de Noé, junto con todas las demás especies animales varadas en la Tierra, se extinguieron por el diluvio bíblico. Esto significaría que los dinosaurios no fueron aniquilados por el impacto del asteroide K / T al final del período Cretácico, hace 65 millones de años. Esto se relaciona muy bien, si no muy lógicamente, con las afirmaciones de algunos fundamentalistas de que la distribución de fósiles de dinosaurios está relacionada con la ubicación de un dinosaurio específico en el momento de la inundación.

La refutación científica: En la era moderna, la mayoría de los científicos está de acuerdo en que un impacto de un cometa o meteorito hace 65 millones de años, que golpeó la península de Yucatán en México, fue la principal causa de la desaparición de los dinosaurios. Los efectos de este evento quizás se combinaron con la enfermedad y la actividad volcánica para causar la extinción. Hay claros rastros geológicos en el presunto sitio de impacto en México. En cuanto a la distribución de fósiles de dinosaurios, la explicación más simple es la más científica. Los fósiles se descubren en sedimentos geológicos que se formaron gradualmente a lo largo de millones de años, durante el tiempo en que vivieron los animales.

Los dinosaurios aún caminan entre nosotros

El argumento creacionista: Muchos creacionistas quisieran que los científicos descubrieran un dinosaurio vivo que respirara en algún rincón remoto de, digamos, Guatemala. En su opinión, esto invalidaría la teoría de la evolución y alinearía instantáneamente la opinión popular con una cosmovisión centrada en la Biblia. También arrojaría una nube de dudas sobre la fiabilidad y la precisión del método científico.

La refutación científica: Cualquier científico acreditado señalaría que el descubrimiento de un Spinosaurus vivo y respirador no alteraría absolutamente nada acerca de la teoría evolutiva. La teoría siempre ha permitido la supervivencia a largo plazo de poblaciones aisladas. Un ejemplo es el descubrimiento del celacanto, que se creía extinto hace mucho tiempo, en la década de 1930. Los biólogos estarían encantados de encontrar un dinosaurio vivo al acecho en una jungla lluviosa en algún lugar. Luego, podrían analizar el ADN del animal y demostrar de manera concluyente su parentesco evolutivo con las aves modernas.

Los dinosaurios se mencionan en la Biblia

El argumento creacionista: Algunos creacionistas dicen que cuando la palabra "dragón" se usa en el Antiguo Testamento, lo que realmente significa es "dinosaurio". Señalan que otros textos de varias regiones del mundo antiguo también mencionan estas temibles y escamosas criaturas. Esto se usa como evidencia de que los dinosaurios no son tan viejos como afirman los paleontólogos, como los dinosaurios y los humanos deben haber vivido al mismo tiempo.

La refutación científica: El campo de la ciencia no tiene mucho que decir sobre lo que los autores de la Biblia querían decir cuando hacían referencia a dragones. Esa es una pregunta para los teólogos, no para los biólogos evolutivos. Sin embargo, la evidencia fósil es incontestable de que los humanos modernos aparecieron en la escena decenas de millones de años después de que vivieron los dinosaurios. Y además, ¡los humanos aún no han descubierto ninguna pintura rupestre de un estegosaurio! La verdadera relación entre dragones y dinosaurios está profundamente arraigada en el mito.